{“main-title”:{“component”:”hc_title”,”id”:”main-title”,”subtitle”:”En el ámbito personal, empresarial, educativo y aún en políticas públicas, la memoria de las experiencias vividas influirá directamente en las decisiones futuras. 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Para las personas en general también resulta confusa la definición y consenso, debido a la complejidad y arbitrariedad de un concepto vinculado a experiencias y memorias. Estudiosos e investigadores como ser Gallup, hacen uso de su descubrimiento sobre la existencia de dos Yoes. Un “Yo que experimenta” y un “Yo que recuerda”, siendo el segundo determinante y hasta tirano, en la toma de decisiones.\n\nEl “Yo que recuerda” es el que almacena las memorias del “Yo que experimenta” en el presente. Afirma Kahneman que “nuestra memoria nos cuenta historias, es decir, lo que conservamos de nuestras experiencias vividas, es una historia”. Como toda narración tiene cambios, acontecimientos relevantes y un final determinante.\n\nSabemos que la memoria parte de la información que aportan nuestros sistemas sensoriales y nuestra percepción. Que está influenciada por nuestros propios sesgos perceptivos, constituidos por nuestras experiencias, cultura, características propias, entre otros.\n\nSon los eventos significativos, de mayor carga emocional, los que dejarán una huella más sólida en nuestro cerebro y en nuestras memorias. Sabemos que esos mismos sesgos perceptivos nos permiten captar cierta información y no otra, así como atender a cierta información descartando el resto. Tampoco es novedad que nuestra memoria consciente pierde después de 48 horas el 80% de lo vivido en cada suceso.\n\nEn sus experimentos Kahneman descubre que además de la carga emocional, el final de cualquier suceso es determinante. Influirá tanto en la evaluación que haremos del mismo, como en las decisiones que tomemos a futuro. Para ilustrar dicho hallazgo, refiere dos ejemplos en su TEDx “The riddle of memory vs experiences”: uno trata de una persona que luego de haber escuchado por 20 minutos una sinfonía que calificaba como gloriosa, decide que la experiencia estaba pérdida. ¿Sabes por qué la considera echada a perder? Por un chirrido que aparece al final de la misma, el cual es calificado por él como horrible. No es la experiencia en sí lo que está perdido, es la memoria de la experiencia. ¿Será importante ocuparnos de los finales de las experiencias que les damos a nuestros hijos, clientes, alumnos…? ¿Será importante asegurar la emoción en aquellos eventos que nos interesa que sean recordados? Kahneman afirma que así es y recomienda: “Prestar especial atención a los puntos más emotivos y a los momentos finales de una experiencia. Diseñar las condiciones para facilitar un final positivo es una forma de crear valor percibido”.\n\nEl otro ejemplo trata sobre dos pacientes que participaron de un estudio médico que, es clasificado como doloroso. A ambas personas se le administró el procedimiento sin anestesia y se le solicitó que refirieran su dolor durante el mismo. Uno de ellos tuvo menos dolor, el examen duró menos tiempo pero sobre el final tuvo un pico de dolor. El otro, tuvo mayores picos de dolor, el examen duró casi el doble, pero al final no sintió dolor. Te invito a imaginar que eras vos el participante de estos dos estudios y que fue realizado por dos médicos diferentes. Pasado un tiempo, tu médico te indica nuevamente dicho examen, ¿a qué proveedor irías? Imagino que estarás pensando que irías al que atendió al primer paciente, el que tuvo menos dolor con un examen más corto. Resulta que no es tan lineal la conclusión. Cuando al finalizar cada uno de los estudios, le solicitaron a los pacientes que refirieran cuánto dolor pensaban habían tenido, el primero manifestó haber tenido mayor dolor que el segundo, es decir una peor experiencia. ¿Tiene sentido que la persona elija entonces el procedimiento que le dolió más y duró más? Sea como sea, así funciona nuestro mecanismo para la toma de decisiones, en función de la evaluación de nuestra experiencia, almacenada en nuestra memoria.\n\nEsta información no solo la podemos utilizar para asegurarle a otros, y aún a uno mismo, buenos finales, también para considerar qué sucedió antes de cualquier experiencia que catalogamos como mala. Imagino que nuestra evaluación podría cambiar y de alguna manera contemplar más aspectos en forma consciente.\n\nEn cada ocasión Pedro calificaba una etapa de su vida como muy mala. Lo cierto es que sobre el final de esa etapa hubo dificultades importantes, pero lo anterior no solo había sido bueno sino genial, así como la grandiosa sinfonía de la persona de la historia de Kahneman. Quizá es interesante tener este mecanismo en cuenta para transformar cada memoria significativa, que por evaluarla mala, nos resta en la vida.\n\nDos recursos pueden ser poderosos: uno es considerar qué sucedió antes del final de la experiencia y otro es recurrir a otras personas que participaron de la misma.\n\nTendremos nueva información y perspectivas. Quizá te preguntes ¿para qué? Para poder contarnos un cuento más funcional y saludable, para ampliar la consciencia y elegir con menos sesgos y mayor libertad. No propongo negar lo que no funcionó sino integrar la información que olvidamos. Resignificar eventos significativos que consideramos malos, nos fortalecerá en el presente y para el futuro. Nos generará nuevos aprendizajes y muchísimo insight. Así como podemos hacerlo con uno mismo, también como padres, docentes, líderes…\n\n¡Hay más! Se trata de las implicancias del “Yo que recuerda” y del “Yo que experimenta” en la felicidad. Es un concepto amplio, complejo y subjetivo que no es tan sencillo de medir. ¿Qué tan feliz es una persona? Tendrá que medirse a través de los dos Yoes, ya que aportan información diferente y complementaria. El “Yo que experimenta” referirá sobre bienestar que le reporta una experiencia en el momento presente, mientras que el “Yo que recuerda” -el evaluador-, referirá sobre qué tan satisfecha está la persona con su vida. Cuántos más recuerdos emotivos con finales positivos construyan nuestras memorias, más satisfecha estará la persona en cualquier ámbito, situación, y en su vida.”},{“component”:”hc_space”,”id”:”5ZtkF”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”size”:””,”height”:””},{“component”:”hc_separator”,”id”:”NK5xA”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”style”:””},{“component”:”hc_space”,”id”:”vuvyQ”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”size”:””,”height”:””},{“component”:”hc_social_share_buttons”,”id”:”zZT7O”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”type”:”circle_tt”,”position”:”left”,”link_type”:”share”,”text”:”COMPARTIR”,”social_colors”:false,”fb”:true,”fb_link”:””,”tw”:true,”tw_link”:””,”g+”:true,”g+_link”:””,”li”:true,”li_link”:””},{“component”:”hc_space”,”id”:”MRz5Q”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”size”:””,”height”:””},{“component”:”hc_button”,”id”:”Nqdwb”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”icon”:””,”style”:”circle”,”size”:””,”position”:”left”,”animation”:false,”text”:”Artículo en El Observador”,”link_type”:”classic”,”lightbox_animation”:””,”caption”:””,”inner_caption”:false,”new_window”:false,”link”:”https://www.elobservador.com.uy/nota/tomar-decisiones-una-cuestion-de-memoria-20211175058″,”link_content”:[],”lightbox_size”:””,”scrollbox”:false}]}],”section_settings”:””},”section_tlo79″:{“component”:”hc_section”,”id”:”section_tlo79″,”section_width”:””,”animation”:””,”animation_time”:””,”timeline_animation”:””,”timeline_delay”:””,”timeline_order”:””,”vertical_row”:””,”box_middle”:””,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”section_content”:[{“component”:”hc_column”,”id”:”column_PKma6″,”column_width”:”col-md-12″,”animation”:””,”animation_time”:””,”timeline_animation”:””,”timeline_delay”:””,”timeline_order”:””,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”main_content”:[{“component”:”hc_title_tag”,”id”:”v3PN5″,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”text”:”Más entradas del blog”,”tag”:”h2″},{“component”:”hc_space”,”id”:”ZmtSn”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”size”:””,”height”:””},{“component”:”hc_pt_masonry_list”,”id”:”4XrbG”,”css_classes”:”col-center text-center middle-content “,”custom_css_classes”:”comienzos”,”custom_css_styles”:””,”post_type_slug”:”post”,”post_type_category”:”blog”,”column”:”col-md-4″,”row”:””,”margins”:””,”pagination_type”:”pagination_wp”,”pag_items”:””,”pag_lm_animation”:”fade-in”,”button_size”:”pagination”,”menu”:true,”menu_position”:”nav-center”,”menu_style”:”ms-rounded”,”auto_masonry”:false,”box”:”top_icon_image”,”boxed”:false,”boxed_inverse”:false,”button_text”:”+ info”,”button_style”:”square-border”,”button_dimensions”:””,”button_animation”:false,”hidden_content”:false,”extra_1″:true,”extra_2″:true,”content”:””,”title_length”:””,”excerpt_length”:””,”title_size”:””,”box_animation”:””,”custom_css”:”proximos”,”pag_scroll_top”:false,”pag_centered”:true,”pag_button_prev”:”Anterior”,”pag_button_next”:”Siguientes”,”lm_lazy”:false,”lm_button_text”:”Load more”,”data_options_pagination”:””}]}],”section_settings”:””},”scripts”:{“parallax”:”parallax.min.js”,”toolstip”:”bootstrap/js/bootstrap.popover.min.js”,”masonry”:”isotope.min.js”},”css”:{“content_box”:”css/content-box.css”},”css_page”:””,”template_setting”:{“settings”:{“id”:”settings”}},”template_setting_top”:{},”page_setting”:{“settings”:[“lock-mode-off”]},”post_type_setting”:{“settings”:{“image”:”https://hccacademy.cl/wp-content/uploads/2021/01/Captura-de-Pantalla-2021-01-20-a-las-12.17.11-1024×673.jpg|858|1306|999957796″,”excerpt”:””,”extra_1″:””,”extra_2″:””,”icon”:{“icon”:””,”icon_style”:””,”icon_image”:””}}}}
Primeras horas de un nuevo hito
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Hoy por mí, mañana por vos
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El propósito es el sentido
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Conocen su para qué y su misión es clara. Es a partir de allí que definen estrategias, objetivos y planes. Son congruentes y viven sus valores en su práctica diaria. Tienen una especie de faro que los orienta en la toma de decisiones.\n\nOrganizaciones con propósito son lideradas por personas con propósitos que colocan a las personas en el centro. Lograrlo implica trabajar en uno mismo. Una y cada vez que una persona se mira hacia adentro y busca las respuestas accionando, se transforma. Y encuentra esas respuestas, que le permiten ser quién verdaderamente está destinado a ser. Así despliega su potencial y es feliz.\n\nEl propósito es eso que nos permite estar cada vez más cerca del codiciado equilibrio y avanzar en un continuo desarrollo. Es como esa chispa encendida en tus ojos que tenías cuando eras un niño. Cuando te emocionabas y reías con solo estar con un amigo, inventando o jugando con un juguete, recibiendo una caricia o un regalo. Cuando contabas los días entre tu cumpleaños, papá Noel, los reyes magos, el conejo de pascuas y alguna fecha más que te hacia vibrar. Y en ese momento el propósito era ser feliz, disfrutar, estar seguros y amados. Hoy el propósito responde al para qué estas en esta vida, para qué sos quien sos en tus diversos roles y funciones.\n\nEl propósito se activa en relación con otros y la neurociencia nos provee información al respecto.\n\n¿Cómo facilitar esta activación?\n\nPropósito y valores están estrechamente vinculados. Mientras el primero es una definición, los valores son la forma de vivirla y tienen que ver con el cómo. Ese mismo proceso de descubrimiento del propósito, nos permite descubrir nuestros valores y activar todo lo necesario para vivirlos al 1000%.\n\nEl propósito nos permite hacer y ser lo que amamos, como decía Steve Jobs. Es como vivir jugando, el tiempo pasa sin darnos cuenta, no hay sacricio sino plenitud. El sentido de autorrealización está presente y aumenta el bienestar y la salud.\n\n¿Podemos vivir sin propósito? Sí, podemos. Sin embargo es como ir apagando poco a poco esa luz que está para ser encendida y no solo para brillar en sí misma, también para iluminar y hacer brillar alrededor.\n\n¿Qué tal levantarte cada día con una nueva ilusión de acercarte cada vez más hacia tu mejor versión? ¿Qué tal comenzar cada uno de tus días con la convicción que lo estás gastando a pleno? ¿Qué tal comenzar cada uno de tus días para ser feliz?\n\nOrganizaciones y personas con propósito son más productivas, más flexibles y adaptables. Aumentan la calidad de lo que ofrecen. Tienen resultados extraordinarios, son más rentables. Las personas dan lo mejor de sí y aumenta cada día el engagement. Personas, equipos, organizaciones, marcas y proyectos con propósito: inspiran, crean y aportan valor real.\n\nUna noticia genial es que el propio proceso de descubrir tu propósito es absolutamente empoderador y además, una vez que lo tenés, no se cambia. Cambiarán las estrategias, los objetivos, los planes y las acciones. Mientras tanto, vos con tu propósito te fortaleces, te nutrís y cada vez tomas más fuerza, consolidando ese, tu verdadero sentido.\n\nSe trata de una elección y decisión que, una vez más, requiere de voluntad y por sobre todo, involucramiento. El retorno es más que asegurado y desborda las estadísticas. Empresas con propósito tienen resultados extraordinarios. Equipos con propósito inspiran, personas con propósito promueven trascendencia.\n\nLiderarte y liderar con propósito implica estar como personas en el centro, ser osado, valiente y un incansable viajero.”},{“component”:”hc_space”,”id”:”5ZtkF”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”size”:””,”height”:””},{“component”:”hc_separator”,”id”:”NK5xA”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”style”:””},{“component”:”hc_space”,”id”:”vuvyQ”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”size”:””,”height”:””},{“component”:”hc_social_share_buttons”,”id”:”zZT7O”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”type”:”circle_tt”,”position”:”left”,”link_type”:”share”,”text”:”COMPARTIR”,”social_colors”:false,”fb”:true,”fb_link”:””,”tw”:true,”tw_link”:””,”g+”:true,”g+_link”:””,”li”:true,”li_link”:””},{“component”:”hc_space”,”id”:”MRz5Q”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”size”:””,”height”:””},{“component”:”hc_button”,”id”:”Nqdwb”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”icon”:””,”style”:”circle”,”size”:””,”position”:”left”,”animation”:false,”text”:”Artículo en El Observador”,”link_type”:”classic”,”lightbox_animation”:””,”caption”:””,”inner_caption”:false,”new_window”:false,”link”:”https://www.elobservador.com.uy/nota/el-proposito-es-el-sentido-20201265047″,”link_content”:[],”lightbox_size”:””,”scrollbox”:false}]}],”section_settings”:””},”section_tlo79″:{“component”:”hc_section”,”id”:”section_tlo79″,”section_width”:””,”animation”:””,”animation_time”:””,”timeline_animation”:””,”timeline_delay”:””,”timeline_order”:””,”vertical_row”:””,”box_middle”:””,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”section_content”:[{“component”:”hc_column”,”id”:”column_PKma6″,”column_width”:”col-md-12″,”animation”:””,”animation_time”:””,”timeline_animation”:””,”timeline_delay”:””,”timeline_order”:””,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”main_content”:[{“component”:”hc_title_tag”,”id”:”v3PN5″,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”text”:”Más entradas del blog”,”tag”:”h2″},{“component”:”hc_space”,”id”:”ZmtSn”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”size”:””,”height”:””},{“component”:”hc_pt_masonry_list”,”id”:”4XrbG”,”css_classes”:”col-center text-center middle-content “,”custom_css_classes”:”comienzos”,”custom_css_styles”:””,”post_type_slug”:”post”,”post_type_category”:”blog”,”column”:”col-md-4″,”row”:””,”margins”:””,”pagination_type”:”pagination_wp”,”pag_items”:””,”pag_lm_animation”:”fade-in”,”button_size”:”pagination”,”menu”:true,”menu_position”:”nav-center”,”menu_style”:”ms-rounded”,”auto_masonry”:false,”box”:”top_icon_image”,”boxed”:false,”boxed_inverse”:false,”button_text”:”+ info”,”button_style”:”square-border”,”button_dimensions”:””,”button_animation”:false,”hidden_content”:false,”extra_1″:true,”extra_2″:true,”content”:””,”title_length”:””,”excerpt_length”:””,”title_size”:””,”box_animation”:””,”custom_css”:”proximos”,”pag_scroll_top”:false,”pag_centered”:true,”pag_button_prev”:”Anterior”,”pag_button_next”:”Siguientes”,”lm_lazy”:false,”lm_button_text”:”Load more”,”data_options_pagination”:””}]}],”section_settings”:””},”scripts”:{“parallax”:”parallax.min.js”,”toolstip”:”bootstrap/js/bootstrap.popover.min.js”,”masonry”:”isotope.min.js”},”css”:{“content_box”:”css/content-box.css”},”css_page”:””,”template_setting”:{“settings”:{“id”:”settings”}},”template_setting_top”:{},”page_setting”:{“settings”:[“lock-mode-off”]},”post_type_setting”:{“settings”:{“image”:”https://hccacademy.cl/wp-content/uploads/2020/12/Captura-de-Pantalla-2020-12-09-a-las-14.20.40-1024×637.jpg|766|1232|999957784″,”excerpt”:””,”extra_1″:””,”extra_2″:””,”icon”:{“icon”:””,”icon_style”:””,”icon_image”:””}}}}
Guillermo Nández
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No sólo me dio herramientas prácticas, simples y poderosas para impactar a nivel profesional, sino que también se convirtió en mi brújula y faro del día a día.\n\nDescubrí en un método claro, el poder de los objetivos y lo necesario para lograrlos, la importancia de las creencias y valores que los subyacen, a pensar en soluciones y no en problemas, a explorar el presente y diseñar el futuro, a construir nuevas realidades.\n\nPor eso, es una formación que combina reliquias de conocimientos con una experiencia transformadora de la cual sólo se puede salir 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El emprendedor aprende
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Revisá tu manera de criticar
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- ¿Me es más fácil decirle al otro lo que le sale bien o mal?
- ¿Me interesa decirle al otro lo que le sale bien o mal?
- ¿Me es cómodo decirle al otro lo que le sale bien o mal?
- ¿Doy feedback?
- ¿Cuándo doy feedback, propongo un compromiso?
- ¿Me guardo lo que pienso? Si tu respuesta es si, ¿qué te lleva a callar?
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\nEntre estas respuestas tendrás otras y más preguntas, que te dejarán claro ese, tu “estilo” actual. A partir de este breve y rápido análisis, podrás tomar acción. Tanto para fortalecer lo que aporta, como para cambiar lo que entiendas como oportunidad de mejora.\n\nUn feedback bien dado es un regalo para el otro y también para uno mismo. Construye y fortalece relaciones, orienta en la dirección deseada, permite la participación de los involucrados y genera conversaciones generativas que proponen creatividad.\n\nEn ocasiones, ese feedback podría ser una crítica. Siendo aquellas destructivas las que afectan la autoestima de quien la recibe. Quien de una forma u otra se defenderá y posiblemente, aportará menos y disminuirá su compromiso.\n\nLa crítica destructiva es una descarga de alguien que apoyado en la propia carencia, le escupe al otro. Es un mensaje con falta de empatía y menos asertividad aún que no logra un efecto positivo -ni en el mensajero ni el receptor-. Muchas veces es un acto impulsivo, que contienen en sí mismo agresividad o frustración. Así que, si sos de esos que deambulan criticando en forma destructiva, está bueno que te preguntes qué es lo que te motiva a esta práctica.\n\n¿Conocés los tres famosos filtros de Sócrates?\n\nCuenta la leyenda que en la antigua Grecia, Sócrates un día se encontró con alguien que le dijo: _ ¿Sabés lo que escuché acerca de tu amigo?\n_Espera un minuto -contestó Sócrates-. Antes de decírmelo, te propongo el examen de los tres filtros.\n\n_ ¿Tres filtros?\n\n_ Correcto, continuó Sócrates. Antes que me hables sobre mi amigo, puede ser una buena idea filtrar tres veces lo que vas a decir. El primer filtro es la verdad. ¿Estás absolutamente seguro que lo que vas a decirme es cierto?\n– No -dijo el hombre-. Realmente solo escuché sobre eso.\n\n– Bien -dijo Sócrates-. Entonces no sabés si es cierto o no. El segundo filtro, es el de la bondad: ¿Es algo bueno lo que vas a decirme de mi amigo?\n– No, por el contrario…\n– Entonces, deseas decirme algo malo sobre él, pero no estás seguro de que sea cierto. Pero podría querer escucharlo porque queda un filtro: el filtro de la utilidad. ¿Me servirá de algo saber lo que vas a decirme de mi amigo?\n\n– No, la verdad que no.\n– Bien -concluyó Sócrates-. Si lo que deseas decirme no es cierto, ni bueno, e incluso no es útil ¿Para qué querría saberlo?\n\n¿Quizá te preguntes si aporta hacer una crítica? La respuesta es si, luego de haber pasado estos tres filtros, la verdad, bondad y utilidad. Y haber tenido en cuenta que el contenido y la forma de comunicar tu mensaje, hará la diferencia. Diferencia que estará dada entre la crítica que lastima y la que construye. Entre la crítica destructiva y la constructiva.\n\nVale la pena señalar que entendemos la crítica como opinión, perspectiva o juicio – positivo o negativo- que una persona aporta a otra, a un grupo, un proyecto, entre otros. Que se basa en un análisis -formal o no- y se relaciona con expectativas y resultados, conteniendo en sí misma, una apreciación de valor.\n
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El poder de las expectativas
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Cara a cara, más que nunca
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Los jefes no se la llevan de arriba
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