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Es importante profundizar en el significado de las palabras, debido a su incidencia directa en la forma de pensar, resolver problemas y decidir.\n\nEso que queremos tanto para la vida como para los equipos y las organizaciones, requiere un lenguaje rico y evolucionado además de consensuado.\n\nNuestros cerebros están preparados para activar redes neurales y zonas diferenciadas, según sea el proceso implicado en las diversas funciones y su respectiva activación.\n\nTal es el caso del lenguaje, el cual posee dos áreas bien definidas: el Área de Broca (a partir de la que se produce el lenguaje) y el Área de Wernicke (encargada de la comprensión de las palabras). Ambas áreas interconectadas entre ellas y con otras, implican procesos como el pensamiento, las emociones, la memoria, la creatividad, la atención, la percepción, y otras muchas.\n\nEntre fonemas y morfemas, palabras y oraciones, el ser humano expresa pensamientos y emociones, que están imbuidos de significado. De allí que las palabras no son inocentes.\n\nCada palabra tiene un significado concreto que varía de persona a persona y que va aún más allá de los acuerdos culturales. Cada experiencia con personas, cosas y situaciones, quedan almacenadas en nuestras memorias, con su respectivo registro lingüístico. Experiencias que son agrupadas según características diferenciales, lo cual permite la formación de conceptos.\n\nPensar en conceptos tanto abstractos como específicos, como pueden ser “marketing o perro” organiza la experiencia, la memoria y el pensamiento. Sin dejar de lado nunca, el baño de emociones que está presente siempre.\n\nQuizá te preguntas: ¿qué pasa con el significado de las palabras? La respuesta encierra un gran reto. Cada palabra tiene una representación mental que es una imagen. Imagen que es manipulable y que tiene por lo tanto la posibilidad de ser intervenida y transformada. Lo que, unido a la ventana de oportunidad que nos ofrece la memoria entre la activación de un recuerdo y el nuevo almacenamiento, constituye otro de nuestros súper poderes.\n\nSe trata de la imaginería, que así como el lenguaje conecta el pasado, el presente y el futuro.\n\n¿De qué sirve manipular las imágenes mentales? Para que respondan a nuestros fines, necesidades y estados. Manipular las imágenes nos permite pensar en forma verbal y no verbal, resolver problemas y tomar decisiones, entre otras tantas cosas.\n\nDecíamos que las palabras tienen sus respectivas imágenes, que entrañan una experiencia con su emoción y así es que adquieren un significado que es propio y exclusivo de la persona. El vocabulario compartido y alineado en relación con conceptos y significados, es la base de una comunicación eficiente. Por eso, facilita la comprensión y evita desacuerdos y malentendidos.\n\nAsimismo, cuánto más rico y variado es el lenguaje, mayor es la capacidad para captar experiencias. A tal punto que lo que no es nombrado, no existe. ¿Sabías que en la antigua Grecia no reconocían el color azul, que los esquimales ven una gama de más de 50 blancos y que existe una tribu llamada Himba en Namibia que no distingue el azul del verde y que en su lugar ven una gama inmensa de verdes que nosotros no llegamos a distinguir? Así es que, lo que no está nombrado, no existe al punto de no verlo ni reconocerlo.\n\nAdemás, el lenguaje tiene entre sus funciones, la adaptación, el reflejo de las realidades, la supervivencia y la cooperación.\n\nAlgunos tips prácticos:\n\n1. Es importante y necesario favorecer diversidad de experiencias tanto a nivel personal como laboral y organizacional.\n\n2. Promover la formación que permita el enriquecimiento del lenguaje.\n\n3. Favorecer la comprensión, lo cual implica entender de qué hablamos cuando hablamos. Se trata de alinear y ajustar significado, más necesario que nunca cuando se trata de términos abstractos que tienen diversas interpretaciones. No es lo mismo referirnos a un resultado excelente que aun auto rojo. A pesar que el auto rojo puede tener un sinfín de características en sí mismo. ¿En cuál estás pensando? Yo pensé en un auto concreto y específico que tuvo mi padre unos cuantos años atrás. Y lo estoy viendo pero también sintiendo el ruido del motor, la suavidad de su andar y el olor del aromatizador, me acuerdo de la bocina y si sigo pensando, de tantos paseos, ideas y venidas. Esto y mucho más conforma el concepto de auto rojo, que sin duda es distinto al tuyo y sin embargo es un auto, con cuatro ruedas. Tenemos el concepto pero nuestras experiencias son distintas y por lo tanto el significado. Imaginate cuando se trata de asuntos abstractos como “resultados excelentes o éxito”. No es raro que una reunión completa de altos ejecutivos se hable dando por sentado el significado tal o cual cosa y sin embargo no lo está. ¿Te imaginas a qué conclusiones llegan o peor aún, si se toman decisiones a partir de lo que parece ser un entendimiento pero que dista de serlo? Por eso es que es tan importante hablar el mismo idioma de conceptos y significados.\n\n4. Apoyar el lenguaje técnico facilita la comprensión y enriquece el lenguaje.\n\n5. Promover el uso de competencias, de allí que tanto se intenta promover en las organizaciones. Uso que implica formación, alineación y acuerdos.\n\n6. Destinar tiempo suficiente a las conversaciones para que permitan la expresión de experiencias y se fortalezcan las ideas, que aportarán a la creatividad.\n\n7. Tener en cuenta que para cada persona no solo las palabras tienen un tinte emocional sino que el estado emocional y físico del momento, afecta el pensamiento y por lo tanto el lenguaje.\n\nProgramados para hablar y comprender, nuestros cerebros realizan funciones altamente complejas y específicas, que nosotros estamos invitados a potenciar para lograr resultados sorprendentes.“},{“component”:”hc_space”,”id”:”5ZtkF”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”size”:””,”height”:””},{“component”:”hc_separator”,”id”:”NK5xA”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”style”:””},{“component”:”hc_space”,”id”:”vuvyQ”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”size”:””,”height”:””},{“component”:”hc_social_share_buttons”,”id”:”zZT7O”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”type”:”circle_tt”,”position”:”left”,”link_type”:”share”,”text”:”COMPARTIR”,”social_colors”:false,”fb”:true,”fb_link”:””,”tw”:true,”tw_link”:””,”g+”:true,”g+_link”:””,”li”:true,”li_link”:””},{“component”:”hc_space”,”id”:”MRz5Q”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”size”:””,”height”:””},{“component”:”hc_button”,”id”:”Nqdwb”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”icon”:””,”style”:”circle”,”size”:””,”position”:”left”,”animation”:false,”text”:”Artículo en El Observadorg”,”link_type”:”classic”,”lightbox_animation”:””,”caption”:””,”inner_caption”:false,”new_window”:false,”link”:”https://www.elobservador.com.uy/nota/las-palabras-no-son-inocentes-20216421450″,”link_content”:[],”lightbox_size”:””,”scrollbox”:false}]}],”section_settings”:””},”section_tlo79″:{“component”:”hc_section”,”id”:”section_tlo79″,”section_width”:””,”animation”:””,”animation_time”:””,”timeline_animation”:””,”timeline_delay”:””,”timeline_order”:””,”vertical_row”:””,”box_middle”:””,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”section_content”:[{“component”:”hc_column”,”id”:”column_PKma6″,”column_width”:”col-md-12″,”animation”:””,”animation_time”:””,”timeline_animation”:””,”timeline_delay”:””,”timeline_order”:””,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”main_content”:[{“component”:”hc_title_tag”,”id”:”v3PN5″,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”text”:”Más entradas del blog”,”tag”:”h2″},{“component”:”hc_space”,”id”:”ZmtSn”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”size”:””,”height”:””},{“component”:”hc_pt_masonry_list”,”id”:”4XrbG”,”css_classes”:”col-center text-center middle-content “,”custom_css_classes”:”comienzos”,”custom_css_styles”:””,”post_type_slug”:”post”,”post_type_category”:”blog”,”column”:”col-md-4″,”row”:””,”margins”:””,”pagination_type”:”pagination_wp”,”pag_items”:””,”pag_lm_animation”:”fade-in”,”button_size”:”pagination”,”menu”:true,”menu_position”:”nav-center”,”menu_style”:”ms-rounded”,”auto_masonry”:false,”box”:”top_icon_image”,”boxed”:false,”boxed_inverse”:false,”button_text”:”+ info”,”button_style”:”square-border”,”button_dimensions”:””,”button_animation”:false,”hidden_content”:false,”extra_1″:true,”extra_2″:true,”content”:””,”title_length”:””,”excerpt_length”:””,”title_size”:””,”box_animation”:””,”custom_css”:”proximos”,”pag_scroll_top”:false,”pag_centered”:true,”pag_button_prev”:”Anterior”,”pag_button_next”:”Siguientes”,”lm_lazy”:false,”lm_button_text”:”Load more”,”data_options_pagination”:””}]}],”section_settings”:””},”scripts”:{“parallax”:”parallax.min.js”,”toolstip”:”bootstrap/js/bootstrap.popover.min.js”,”masonry”:”isotope.min.js”},”css”:{“content_box”:”css/content-box.css”},”css_page”:””,”template_setting”:{“settings”:{“id”:”settings”}},”template_setting_top”:{},”page_setting”:{“settings”:[“lock-mode-off”]},”post_type_setting”:{“settings”:{“image”:”https://hcc.com.uy/wp-content/uploads/2021/07/Captura-de-Pantalla-2021-07-06-a-las-14.26.03-1024×789.jpg|1132|1470|999957881″,”excerpt”:””,”extra_1″:””,”extra_2″:””,”icon”:{“icon”:””,”icon_style”:””,”icon_image”:””}}}}
Juan Andrés Pieroni
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Te aporta herramientas aplicables a cualquier rol dentro del mundo empresarial, personal y en mi caso hasta en lo deportivo. Cualquiera sea tu rol dentro de un equipo creo que suma y mucho.\n\nActualmente lo aplico en mi vida personal, y estoy convencido que es algo que a futuro me va a ayudar mucho en varios ámbitos de mi vida.\n\nLa metodología del curso es súper práctica y creo que eso es algo que hizo que el curso tenga un impacto aún más 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Cecilia Keresztes
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El cerebro tiene su propia voz
{“main-title”:{“component”:”hc_title”,”id”:”main-title”,”subtitle”:”El pequeño organo que llevamos sobre nuestros hombros es tan potente como complejo. 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Contiene en sí mismo lo que hace a quienes somos, hacemos, pensamos y sentimos. Integra las diversas funciones necesarias para la vida y se relaciona con el bienestar, la salud o enfermedad.\n\nCada segunda semana de marzo se celebra internacionalmente el “Cerebro” a partir de “The Dana Alliance for Brain Initiatives”, organización mundial de neurocientíficos comprometidos con la promoción y la concientización de la investigación cerebral. El conocimiento adquirido a través de la investigación en los últimos años, da cuenta de evidencias que son mandatorias para la implementación de programas robustos en la educación, la salud y la gestión, entre otros muchos.\n\nEs un órgano entrenable y modificable, que tiene la capacidad de la neuroplasticidad -le permite adaptarse a los cambios, con flexibilidad y a través de la creación de nuevas conexiones neuronales, que tiene como consecuencia enriquecimiento cerebral-. Trabaja desde impulsos eléctro-químicos y su funcionamiento está directamente influido por nuestros hábitos cognitivos, conductales y emocionales.\n\nA pocos días de la fecundación, las estructuras cerebrales básicas ya están formadas y semana a semana durante la gestación, se detectan múltiples funciones que son posibles a partir del desarrollo del cerebro. Por mencionar algunas: moverse, chuparse el dedo, respirar, bostezar, tragar, entre otras.\n\nPocas semanas después, ya regula el ritmo cardíaco, la respiración y la presión sanguínea que van preparando al futuro bebé para vivir en forma autónoma. Cuando la maduración de la corteza cerebral está activada es evidente la experiencia conciente. ¡Si, asímismo! El feto aprende, piense, recuerda, siente y lo hace cada día con más especificidad.\n\n¿Sabías que lo que la madre consume afecta en forma directa el desarrollo del cerebro del feto? De la misma forma impacta lo que la madre vivencia, siente y piensa. Esto que sucede en el embarazo con una relación directa, también sucede durante toda la vida en las diversas interrelaciones humanas. De tal forma que influimos y somos influidos por los demás.\n\nDurante la niñez, infancia, adolescencia y ya en la adultez, nuestro estilo de vida afecta directamente el funcionamiento del nuestro cerebro y además perla el futuro. Es como que vamos comprando números, algunos que nos aportarán y otros que nos restarán. De allí la importancia de conocer cómo funciona nuestro cerebro y qué es recomendable para garantizar la salud, el bienestar y la felicidad.\n\nHace unos cuantos años -pero no tantos- se pensaba que nacíamos con un número determinado de neuronas y que no crecerían nuevas. Así que en el tránsito a la madurez, asistiríamos a una muerte progresiva de dichas células, con los correspondientes deterioros. Lo único que podíamos hacer era retrasar lo máximo posible la inminente llegada del desgaste. Hoy sabemos que no es así, el cerebro se desarrolla a lo largo de toda nuestra vida, las neuronas crecen, se generan nuevas conexiones y las que no usamos mueren por un proceso denominado neurogénesis.\n\nComo el cerebro tiene un claro criterio de economía, debido su gran necesidad energética, tiene sentido que lo que no utilizamos deje de existir.\n\nLo más importante en todo esto y pasando raya, es que desde los inicios de la vida tenemos la constante oportunidad de influir en nuestro propio cerebro. ¡Cada experiencia cambia el cerebro, el cambio es permanentemente!\n\nAsí como en el feto se activan las diversas funciones desde el cerebro, así se mantiene en el resto de la vida. ¿Cuáles? Todas. Desde respirar, percibir, atender, observar, pensar, relacionarnos y entender al otro, anticiparnos, resolver problemas, sentir dolor, empatía, recordar, establecer objetivos, autorregularnos, sentir, ejecutar, activar o inhibir impulsos, entre tantas otras funciones, capacidades y habilidades que poseemos.\n\nConocer nuestro cerebro es una puerta abierta a oportunidades para nosotros mismos, nuestros hijos, colaboradores y alumnos y en definitiva para cada persona con la que nos relacionamos. ¡Cada hábito, cada experiencia, cada interrelación, cambia nuestro cerebro! ¡Te invito en las próximas columnas a adentrarnos en lo que se sabe del cerebro!”},{“component”:”hc_space”,”id”:”5ZtkF”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”size”:””,”height”:””},{“component”:”hc_separator”,”id”:”NK5xA”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”style”:””},{“component”:”hc_space”,”id”:”vuvyQ”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”size”:””,”height”:””},{“component”:”hc_social_share_buttons”,”id”:”zZT7O”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”type”:”circle_tt”,”position”:”left”,”link_type”:”share”,”text”:”COMPARTIR”,”social_colors”:false,”fb”:true,”fb_link”:””,”tw”:true,”tw_link”:””,”g+”:true,”g+_link”:””,”li”:true,”li_link”:””},{“component”:”hc_space”,”id”:”MRz5Q”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”size”:””,”height”:””},{“component”:”hc_button”,”id”:”Nqdwb”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”icon”:””,”style”:”circle”,”size”:””,”position”:”left”,”animation”:false,”text”:”Artículo en El Observadorg”,”link_type”:”classic”,”lightbox_animation”:””,”caption”:””,”inner_caption”:false,”new_window”:false,”link”:”https://www.elobservador.com.uy/nota/el-cerebro-tiene-su-propia-voz-202159232931″,”link_content”:[],”lightbox_size”:””,”scrollbox”:false}]}],”section_settings”:””},”section_tlo79″:{“component”:”hc_section”,”id”:”section_tlo79″,”section_width”:””,”animation”:””,”animation_time”:””,”timeline_animation”:””,”timeline_delay”:””,”timeline_order”:””,”vertical_row”:””,”box_middle”:””,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”section_content”:[{“component”:”hc_column”,”id”:”column_PKma6″,”column_width”:”col-md-12″,”animation”:””,”animation_time”:””,”timeline_animation”:””,”timeline_delay”:””,”timeline_order”:””,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”main_content”:[{“component”:”hc_title_tag”,”id”:”v3PN5″,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”text”:”Más entradas del blog”,”tag”:”h2″},{“component”:”hc_space”,”id”:”ZmtSn”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”size”:””,”height”:””},{“component”:”hc_pt_masonry_list”,”id”:”4XrbG”,”css_classes”:”col-center text-center middle-content “,”custom_css_classes”:”comienzos”,”custom_css_styles”:””,”post_type_slug”:”post”,”post_type_category”:”blog”,”column”:”col-md-4″,”row”:””,”margins”:””,”pagination_type”:”pagination_wp”,”pag_items”:””,”pag_lm_animation”:”fade-in”,”button_size”:”pagination”,”menu”:true,”menu_position”:”nav-center”,”menu_style”:”ms-rounded”,”auto_masonry”:false,”box”:”top_icon_image”,”boxed”:false,”boxed_inverse”:false,”button_text”:”+ info”,”button_style”:”square-border”,”button_dimensions”:””,”button_animation”:false,”hidden_content”:false,”extra_1″:true,”extra_2″:true,”content”:””,”title_length”:””,”excerpt_length”:””,”title_size”:””,”box_animation”:””,”custom_css”:”proximos”,”pag_scroll_top”:false,”pag_centered”:true,”pag_button_prev”:”Anterior”,”pag_button_next”:”Siguientes”,”lm_lazy”:false,”lm_button_text”:”Load more”,”data_options_pagination”:””}]}],”section_settings”:””},”scripts”:{“parallax”:”parallax.min.js”,”toolstip”:”bootstrap/js/bootstrap.popover.min.js”,”masonry”:”isotope.min.js”},”css”:{“content_box”:”css/content-box.css”},”css_page”:””,”template_setting”:{“settings”:{“id”:”settings”}},”template_setting_top”:{},”page_setting”:{“settings”:[“lock-mode-off”]},”post_type_setting”:{“settings”:{“image”:”https://hcc.com.uy/wp-content/uploads/2021/07/Captura-de-Pantalla-2021-07-06-a-las-13.14.36-1024×569.jpg|828|1490|999957869″,”excerpt”:””,”extra_1″:””,”extra_2″:””,”icon”:{“icon”:””,”icon_style”:””,”icon_image”:””}}}}
Más superhéroes del Covid–19
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Una vez más, ¿seguimos esperando que nos manden?
{“main-title”:{“component”:”hc_title”,”id”:”main-title”,”subtitle”:”Los empresarios o jefes que aún hacen ir a la gente a la empresa pudiendo implementar el trabajo remoto, deben darse cuenta que estamos en un mes de alta complejidad, plantea Karina Pittini”,”title_content”:{“component”:”hc_title_image”,”id”:”title-image”,”image”:”https://hcc.com.uy/wp-content/uploads/2018/04/1804-1024×682.jpg|1333|2000|999956259″,”full_screen”:false,”full_screen_height”:””,”parallax”:true,”bleed”:””,”ken_burn”:””,”overlay”:”transparent-dark”,”breadcrumbs”:false,”white”:true},”title”:”Una vez más, ¿seguimos esperando que nos manden?”},”section_5ZtkF”:{“component”:”hc_section”,”id”:”section_5ZtkF”,”section_width”:””,”animation”:””,”animation_time”:””,”timeline_animation”:””,”timeline_delay”:””,”timeline_order”:””,”vertical_row”:””,”box_middle”:””,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”section_content”:[{“component”:”hc_column”,”id”:”column_vtfQF”,”column_width”:”col-md-12″,”animation”:””,”animation_time”:””,”timeline_animation”:””,”timeline_delay”:””,”timeline_order”:””,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”main_content”:[{“component”:”hc_wp_editor”,”id”:”Xhugf”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”editor_content”:”
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¿Es posible activar la química de la felicidad?
{“main-title”:{“component”:”hc_title”,”id”:”main-title”,”subtitle”:”En eso que llamamos felicidad, están implicados poderosos neuroquímicos que produce nuestro cerebro.¿Podemos manipular su producción?”,”title_content”:{“component”:”hc_title_image”,”id”:”title-image”,”image”:”https://hcc.com.uy/wp-content/uploads/2018/04/1804-1024×682.jpg|1333|2000|999956259″,”full_screen”:false,”full_screen_height”:””,”parallax”:true,”bleed”:””,”ken_burn”:””,”overlay”:”transparent-dark”,”breadcrumbs”:false,”white”:true},”title”:”¿Es posible activar la química de la felicidad?”},”section_5ZtkF”:{“component”:”hc_section”,”id”:”section_5ZtkF”,”section_width”:””,”animation”:””,”animation_time”:””,”timeline_animation”:””,”timeline_delay”:””,”timeline_order”:””,”vertical_row”:””,”box_middle”:””,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”section_content”:[{“component”:”hc_column”,”id”:”column_vtfQF”,”column_width”:”col-md-12″,”animation”:””,”animation_time”:””,”timeline_animation”:””,”timeline_delay”:””,”timeline_order”:””,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”main_content”:[{“component”:”hc_wp_editor”,”id”:”Xhugf”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”editor_content”:”
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Tips para mantener el estrés a raya
{“main-title”:{“component”:”hc_title”,”id”:”main-title”,”subtitle”:”Es estrés crónico genera cambios biológicos que no solo pueden ser evitados sino detenidos para que no nos afecten ni personal ni profesionalmente.”,”title_content”:{“component”:”hc_title_image”,”id”:”title-image”,”image”:”https://hcc.com.uy/wp-content/uploads/2018/04/1804-1024×682.jpg|1333|2000|999956259″,”full_screen”:false,”full_screen_height”:””,”parallax”:true,”bleed”:””,”ken_burn”:””,”overlay”:”transparent-dark”,”breadcrumbs”:false,”white”:true},”title”:”Tips para mantener el estrés a raya”},”section_5ZtkF”:{“component”:”hc_section”,”id”:”section_5ZtkF”,”section_width”:””,”animation”:””,”animation_time”:””,”timeline_animation”:””,”timeline_delay”:””,”timeline_order”:””,”vertical_row”:””,”box_middle”:””,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”section_content”:[{“component”:”hc_column”,”id”:”column_vtfQF”,”column_width”:”col-md-12″,”animation”:””,”animation_time”:””,”timeline_animation”:””,”timeline_delay”:””,”timeline_order”:””,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”main_content”:[{“component”:”hc_wp_editor”,”id”:”Xhugf”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”editor_content”:”La tensión se respiraba en el aire. Desde que iniciaba el día la atención estaba puesta en su humor. ¿Se podría hablar con ella o era mejor evadirla? Esa pregunta de cada día en su área lejos de activar la innovación y la creatividad -quizá su metier más importante- era algo así como una fogata de neuronas. Algo sucedía y se desparramaba al resto de la organización. Imagino que esto no te asombra ya que de alguna manera conoces de estas situaciones a nivel personal o profesional, tanto por haberlas vivido en carne propia o por conocer situaciones en tu entorno.\n\n¿Cuál era la causa de este desatino? Nada más y nada menos que estrés. Y que en el paso del tiempo no solo estaba cronificado en una persona. Lo cierto es que nuestro organismo está preparado para recibir órdenes desde nuestro cerebro para huir ante el peligro. Esto no es nuevo, lo sabemos desde siempre, de hecho lo sentimos y nos sucede. Es eso que te pasa en tu cuerpo cuando en el silencio de la noche escuchas un ruido. Te asustas y tu corazón late más rápido al elevarse tu ritmo cardíaco, tu respiración se altera así como tus niveles de glucosa en sangre. También se eleva tu circulación y presión arterial. Se inhibe la producción de insulina y la segregación de otros neurotransmisores tan vitales como la serotonina y dopamina. Las arterias se estrechan entre otras, afectando el sistema inmunitario. El cortisol está para ayudarnos a protegernos ante el peligro -para lo cual desencadena muchas acciones biológicas que impactan en todo el organismo-, pero debe ser mantenido a raya.\n
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¿Por qué dicen que el Coaching es un antes y un después?
{“main-title”:{“component”:”hc_title”,”id”:”main-title”,”subtitle”:”Tanto si sos fan de los procesos de desarrollo como si no, o si sos de los muy crédulos o extremos críticos, el coaching se impone como una experiencia transcendente.”,”title_content”:{“component”:”hc_title_image”,”id”:”title-image”,”image”:”https://hcc.com.uy/wp-content/uploads/2018/04/1804-1024×682.jpg|1333|2000|999956259″,”full_screen”:false,”full_screen_height”:””,”parallax”:true,”bleed”:””,”ken_burn”:””,”overlay”:”transparent-dark”,”breadcrumbs”:false,”white”:true},”title”:”¿Por qué dicen que el Coaching es un antes y un después?”},”section_5ZtkF”:{“component”:”hc_section”,”id”:”section_5ZtkF”,”section_width”:””,”animation”:””,”animation_time”:””,”timeline_animation”:””,”timeline_delay”:””,”timeline_order”:””,”vertical_row”:””,”box_middle”:””,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”section_content”:[{“component”:”hc_column”,”id”:”column_vtfQF”,”column_width”:”col-md-12″,”animation”:””,”animation_time”:””,”timeline_animation”:””,”timeline_delay”:””,”timeline_order”:””,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”main_content”:[{“component”:”hc_wp_editor”,”id”:”Xhugf”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”editor_content”:”Cada persona que inicia un proceso de coaching parece tocado por una varita mágica. Sea de índole ejecutiva, de vida, de negocios, de liderazgo… cualquiera sea, siempre que sea un proceso profesional. Soy una fiel prueba, ¡me sucedió! Fue desde aquellos años cuando me formé en la disciplina como en cada sesión de coaching. Pero esto no es un privilegio solo mío. Lo comparto con cada persona que recibo como coachee, con cada coach que superviso en sus procesos con otros y cada vez que soy coachee al recibir una sesión de coaching.\n\nUna de los grandes impactos es que mientras apoyas a otros en sus procesos, creces.\n\n¿Cómo sucede? Si bien el coaching se trabaja desde objetivos con una metodología establecida, por sobre todo, se sustenta en valores. ¿Qué valores? Tus propios valores. Esos que tocan tu fibra íntima como persona que sos.\n
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Un año de transformación
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- ¿Quiénes y qué es lo verdaderamente importante en tu vida?
- ¿Cómo cuidás eso que es verdaderamente importante para vos?
- ¿Qué es, para vos, ser feliz?
- ¿Qué hacés cada día para vivir esa felicidad?
- ¿Cómo invertís tu tiempo?El mundo espiritual personal y compartido es cada vez más relevante. Ese mundo espiritual que se basa en el mundo físico y energético y que habita cada uno de nosotros requiere ser cuidado. Como siempre, se trata de empezar por uno mismo, tomando conciencia de lo que ya es certeza, como por ejemplo que somos lo que comemos, que el descanso y el ejercicio físico no son opcionales sino necesarios para asegurar la salud y el rendimiento en todos los aspectos de la vida.\n\nTambién es una certeza que los hábitos de pensamiento y emoción están íntimamente relacionados con la salud así como el corazón al sostenimiento de la vida. Que a partir de pensamientos constructivos y emociones positivas, tenemos la oportunidad de ser felices y sanos. No hay cuerpos sanos con cerebros y corazones inundados de negatividad. Y está en las manos de cada uno de nosotros establecer rutinas y hábitos que nos garanticen una vida con calidad para nosotros y para quienes nos rodean.\n\nTe invito a que tomes un lápiz y un papel para que además de responder a las preguntas, te comprometas con pequeños pasos de acción que te llevarán a vivir más eso que es importante para vos. Es una buena forma de alcanzar la felicidad en tu día a día.
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