{“main-title”:{“component”:”hc_title”,”id”:”main-title”,”title”:”Las palabras no son inocentes”,”subtitle”:”Habilidades para transitar, disfrutar y elevar la calidad de vida… Fácil decirlo y un desafío vivirlo; te comparto un camino para lograrlo”,”title_content”:{“component”:”hc_title_image”,”id”:”title-image”,”image”:”https://cloudnetuy.com/wp-content/uploads/2023/12/1702750590839-1024×683.webp|780|1170|999960382″,”full_screen”:false,”full_screen_height”:””,”parallax”:true,”bleed”:””,”ken_burn”:””,”overlay”:”transparent-dark”,”breadcrumbs”:false,”white”:true}},”section_5ZtkF”:{“component”:”hc_section”,”id”:”section_5ZtkF”,”section_width”:””,”animation”:””,”animation_time”:””,”timeline_animation”:””,”timeline_delay”:””,”timeline_order”:””,”vertical_row”:””,”box_middle”:””,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”section_content”:[{“component”:”hc_column”,”id”:”column_vtfQF”,”column_width”:”col-md-12″,”animation”:””,”animation_time”:””,”timeline_animation”:””,”timeline_delay”:””,”timeline_order”:””,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”main_content”:[{“component”:”hc_wp_editor”,”id”:”Xhugf”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”editor_content”:”Somos seres integrales y sistémicos. Lo cual implica que todo tiene que ver con todo. Nuestros sistemas del cuerpo están íntimamente relacionados, son interdependientes. Lo mismo sucede con la mente y con la relación mente-cuerpo. Nada trabaja en solitario y los impactos en una pequeña parte del sistema, alcanza el todo.\n\nAsí funciona nuestro sistema hacia adentro del mismo y hacia el afuera. El entorno influye en cada sistema. Entre el entorno y la carga genética, se transforma nuestro fenotipo. Ya lo hemos mencionado en artículos anteriores, nuestras experiencias reales o imaginarias, transforman el propio ADN.\n\nCada persona tiene su estilo de afrontamiento -capacidad para desplegar estrategias cognitivas, emocionales, conductuales para resolver las demandas internas o externas-. En ocasiones esta capacidad de afrontamiento se ve desbordada y es posible que creamos que no podemos transitar el proceso con resolución exitosa. Incluso, podríamos creer que no tenemos la capacidad, la motivación o las herramientas suficientes. ¿Quién no ha sentido alguna vez, que no puede con esto o aquello? Es parte de la vida. Interesante tener en cuenta que somos seres con grandes capacidades, que podremos transitar estados de fragilidad. Considerar estados de instabilidad en lugar de ser debilitarnos, nos coloca en un lugar de mayores posibilidades.\n\nPara lograr bienestar, que en definitiva es calidad de vida, existe una clave que hace la diferencia: aprender. ¿Para qué es importante aprender? Dicen que los seres humanos somos los únicos que tropezamos con la misma piedra. Si bien es un dicho popular y vaya a saber de dónde surge, cada uno en la propia vida damos cuenta de ello. ¿Qué nos sucede? Sencillamente que no aprendimos y entonces, repetimos una y otra vez.\n\nSi aprendemos, podremos elegir no repetir. ¿Qué podemos hacer para aprender? Lo primero es hacernos parte, involucrarnos en la situación y observar. Mirarnos para adentro aún más que al afuera. Entender-nos: qué pensamos, sentimos y cómo actuamos. Comprender qué motiva ese comportamiento, esa cognición y esa emoción.\n\nSer protagonistas requiere un locus de control interno -atribuir a uno mismo la capacidad de resolver e ir por lo que nos es valioso-. Es una estrategia para salir de la víctima pasiva, que aporta estrés al sistema. La víctima tiene un locus de control externo, es el entorno quien le hace. Sencillamente se minimiza y coloca el poder en el afuera. Desde la psicología sabemos que es la autoconsciencia lo que nos permite hacernos cargo. Al hacernos cargos podremos elegir y cambiar lo que sea.\n\nEs necesario definir qué es importante para uno y qué queremos positiva y específicamente, alcanzar. Digamos qué, cómo y cuándo. Se trate de un cambio, un estado, una cosa, una relación…, lo que sea.\n\nEs observar cada situación desde una mirada compasiva con uno mismo y los demás. Cabe hacer un paréntesis para recordar que juzgamos a los demás por lo que hacen y a nosotros mismos por las intenciones. Lo cual a priori, pareciera que nos deja bien parados, pero, en realidad nos aporta mayor vulnerabilidad. La postura crítica destructiva lo único que aporta es sufrimiento. Y es el que critica el más afectado. Todo el sistema se altera y se estresa: lo físico, lo emocional y lo cognitivo.\n\nCuando el sistema se estresa, aparecen los trastornos, las disfunciones y las enfermedades en el cuerpo-mente, en las relaciones. Estos procesos se ven más alterados con los malos hábitos que tienden a acompañarlos y el combo está completo. Tenemos una bomba de tiempo que puede explotar aquí y ahora o en el futuro, cercano o lejano. El entorno también será afectado y serán los más queridos y cercanos, los más intoxicados.\n\n¿Cómo el aprendizaje transforma este proceso y lo empodera? Cuando aplicamos reflexión y paulatinamente aumentamos la propia consciencia, nos responsabilizamos. Al hacerlo tendremos la capacidad de elegir. Con mayor consciencia, responsabilidad y eligiendo, activamos el circuito de la motivación-recompensa. Desde ese lugar, la calidad de vida mejora. El cuerpo-mente se beneficia de hormonas del bienestar y nos empoderamos. Todo lo cual, nos aporta también libertad.\n\nA días de terminar un año, podremos elegir celebrarlo desde el aprendizaje. Pasaron muchas cosas, algunas nos aportaron bienestar y felicidad, por lo tanto, salud. Otras, nos afectaron y hasta nos golpearon, más o menos fuerte, por lo que nos sentimos tristes y hasta agobiados. Es un buen momento para repasar el año con una mirada reflexiva, con una postura de aprendizaje. ¡Siempre se puede aprender! Luego elegimos si reforzar o eliminar y transformar-nos.\n\nTransitar ese viaje de memorias aprendiendo, también nos empodera porque creceremos. Es un proceso constante y continuo. Con más consciencia, es posible soñar el nuevo año siendo protagonista de la propia vida.\n\nCada vez con más certeza que hay cosas que son propias y otras que no, cosas que dependen de uno y otras que no.\n\nCon la mayor claridad cada vez, aplicando esfuerzo y disciplina, tu cuerpo, tu mente y tu espíritu, se dirigirán hacia lo que definiste importante para ti. Y pareciera que aparece la magia. Es que hacemos que suceda. Si en algún momento o situación sentís que no podes, pedí ayuda y cuanto antes, mejor.\n\nQue el nuevo año sea de aprendizaje continuo y crecimiento constante para avanzar en tu propio bienestar mente-cuerpo e impactar positivamente en tu vida deseada y tu entorno.\n\nTransitarlo con consciencia, responsabilidad y compromiso, te abre las puertas a ser tú en esencia, lo cual desde el inicio del proceso aumenta tu bienestar, paz y felicidad. 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¿Qué son las creencias limitantes y por qué nos obstaculizan en la vida?
{“main-title”:{“component”:”hc_title”,”id”:”main-title”,”title”:”Las palabras no son inocentes”,”subtitle”:”Cada ser humano nace con una historia. Las creencias forman parte de lo que heredamos y al mismo tiempo las construimos. Se integran para ser parte de la propia identidad. 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En términos generales, las creencias son ‘verdades que damos por hecho’. Son pensamientos, una suerte de ‘certezas’ sobre cómo somos, cómo son los demás y cómo es el mundo. Abarcan el pasado, el presente y el futuro. Se originan tanto a nivel consciente como subconsciente e incluso inconsciente. Algunas de ellas las heredamos y otras las construimos. ¿Cómo las heredamos? Las expectativas de los padres, el proceso de gestación, las creencias familiares, entre otras cosas, son parte del niño que llega a una familia particular. En adelante, se construyen a través de la experiencia, del aprendizaje en todos sus formatos. En ocasiones, ni siquiera sabemos de dónde provienen y por lo general, no las cuestionamos. Actúan en nosotros en forma automática.\n\nEn muchos casos son útiles para simplificar nuestra vida, sin la necesidad de estar pensando el qué y para qué de las muchas cosas que hacemos diariamente. Lo mismo podemos decir con lo que sentimos y pensamos. Las creencias son personales pero a la vez compartidas y pueden influir en la forma en que percibimos y experimentamos el mundo. Un ejemplo histórico de creencia limitante, fue la idea de que la Tierra era plana. Si nos trasladamos en el tiempo, la cantidad de energía que habrá implicado a los defensores y detractores de esta afirmación. Evidencias van y vienen y resulta que el mundo estaba dividido entre aquellos que aseveraban que la tierra era plana, los que no y los que dejaban lugar a la duda. ¿Sucede actualmente? Muchísimos son los asuntos que, basados en creencias, dividen y distancian a las personas. Con o sin evidencia es bastante común defender lo que creemos. Es como que nos fuera la vida justo porque se trata de temas relacionados a nuestra identidad.\n\nAdemás de la experiencia propia, de la educación, la cultura y la historia, aspectos filogenéticos y relativos a la especie son parte de la Información en nuestro ADN. Información que cada muchísimos años tiene transformaciones relativas a la adaptación, con el fin de la supervivencia.\n\nNuestras memorias personales contribuyen a nuestra identidad y están impregnadas de creencias. El ‘aquí v ahora’ está en cierta manera determinado por nuestras creencias. El futuro también se colorea de nuestras creencias, tanto las empoderadoras como las limitantes. Nuestras expectativas tendrán su base en lo que creemos. Como dijo Henry Ford, ‘Tanto si crees que puedes como si crees que no puedes, estás en lo cierto”.\n\nTenemos creencias sobre la paz, la felicidad, las oportunidades y de los tantos aspectos que conforman la vida. Estas creencias moldean nuestra percepción, atención y comportamiento en general. Conocer nuestras creencias influye en nuestra libertad. Las mismas, afectan nuestra biología, tal como se evidencia en el efecto placebo y el efecto nocebo.\n\nLas creencias nos disponen a la acción o la no acción y elicitan estados mentales y emocionales. Las diversas creencias conforman y se organizan en sistemas psicológicos de creencias. Tienen la cualidad de ser consistentes cognitivamente, es decir, que siguen una lógica. Esa lógica o ‘explicación racional’ que le damos a las cosas es lo que nos permite estar convencidos de nuestras creencias. ¿Hasta cuándo? Hasta que no se demuestre lo contrario.\n\n¿Por qué defendemos nuestras creencias incluso si nos hacen daño? La respuesta es simple: nos brindan seguridad y por lo que hemos mencionado: forman parte de nuestra identidad. Las creencias limitantes son obstáculos que en muchas ocasiones, creamos nosotros mismos. Cuando sufrimos, cuando no nos entendemos a nosotros y a otros, cuando nos encontramos en un conflicto, estamos ante la invitación a revisar nuestras creencias. En ellas encontraremos información valiosa para iniciar el proceso de cambio.\n\n¿Se pueden realmente cambiar las creencias limitantes? Se puede. ¿Qué pensabas de la Navidad cuando eras niño? ¿Y ahora? Como estarás pensando, cambian por el devenir de la vida. También podemos cambiarlas con voluntad. El primer paso es detenernos y reflexionar para identificar nuestras creencias limitantes. Una vez conscientes de ellas, podemos buscar el significado que tuvieron hasta ese momento. Para entonces elegir nuevas creencias que nos sean funcional y positivas. Esto implica instaurar nuevos hábitos cognitivos, emocionales y conductuales que respalden las nuevas creencias. Cuando el proceso tiene éxito simplemente hacen parte de nuestro repertorio cognitivo, conductual y emocional.\n\nSon tan relevantes las creencias que las mismas son centrales en los procesos psicológicos y programas de desarrollo. Reconocidos referentes de la psicología han creado instrumentos diagnósticos y planes de tratamientos para intervenir justamente en las creencias. ¿Para qué? Para crear salud, bienestar y felicidad.”},{“component”:”hc_space”,”id”:”5ZtkF”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”size”:””,”height”:””},{“component”:”hc_separator”,”id”:”NK5xA”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”style”:””},{“component”:”hc_space”,”id”:”vuvyQ”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”size”:””,”height”:””},{“component”:”hc_social_share_buttons”,”id”:”zZT7O”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”type”:”circle_tt”,”position”:”left”,”link_type”:”share”,”text”:”COMPARTIR”,”social_colors”:false,”fb”:true,”fb_link”:””,”tw”:true,”tw_link”:””,”g+”:true,”g+_link”:””,”li”:true,”li_link”:””},{“component”:”hc_space”,”id”:”MRz5Q”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”size”:””,”height”:””},{“component”:”hc_button”,”id”:”Nqdwb”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”icon”:””,”style”:”circle”,”size”:””,”position”:”left”,”animation”:false,”text”:”Artículo en El Observador”,”link_type”:”classic”,”lightbox_animation”:””,”caption”:””,”inner_caption”:false,”new_window”:false,”link”:”https://www.elobservador.com.uy/nota/que-son-las-creencias-limitantes-y-por-que-nos-obstaculizan-en-la-vida–20231015029″,”link_content”:[],”lightbox_size”:””,”scrollbox”:false}]}],”section_settings”:””},”section_tlo79″:{“component”:”hc_section”,”id”:”section_tlo79″,”section_width”:””,”animation”:””,”animation_time”:””,”timeline_animation”:””,”timeline_delay”:””,”timeline_order”:””,”vertical_row”:””,”box_middle”:””,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”section_content”:[{“component”:”hc_column”,”id”:”column_PKma6″,”column_width”:”col-md-12″,”animation”:””,”animation_time”:””,”timeline_animation”:””,”timeline_delay”:””,”timeline_order”:””,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”main_content”:[{“component”:”hc_title_tag”,”id”:”v3PN5″,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”text”:”Más entradas del blog”,”tag”:”h2″},{“component”:”hc_space”,”id”:”ZmtSn”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”size”:””,”height”:””},{“component”:”hc_pt_masonry_list”,”id”:”4XrbG”,”css_classes”:”col-center text-center middle-content “,”custom_css_classes”:”comienzos”,”custom_css_styles”:””,”post_type_slug”:”post”,”post_type_category”:”blog”,”column”:”col-md-4″,”row”:””,”margins”:””,”pagination_type”:”pagination_wp”,”pag_items”:””,”pag_lm_animation”:”fade-in”,”button_size”:”pagination”,”menu”:true,”menu_position”:”nav-center”,”menu_style”:”ms-rounded”,”auto_masonry”:false,”box”:”top_icon_image”,”boxed”:false,”boxed_inverse”:false,”button_text”:”+ info”,”button_style”:”square-border”,”button_dimensions”:””,”button_animation”:false,”hidden_content”:false,”extra_1″:true,”extra_2″:true,”content”:””,”title_length”:””,”excerpt_length”:””,”title_size”:””,”box_animation”:””,”custom_css”:”proximos”,”pag_scroll_top”:false,”pag_centered”:true,”pag_button_prev”:”Anterior”,”pag_button_next”:”Siguientes”,”lm_lazy”:false,”lm_button_text”:”Load more”,”data_options_pagination”:””}]}],”section_settings”:””},”scripts”:{“parallax”:”parallax.min.js”,”toolstip”:”bootstrap/js/bootstrap.popover.min.js”,”masonry”:”isotope.min.js”},”css”:{“content_box”:”css/content-box.css”},”css_page”:””,”template_setting”:{“settings”:{“id”:”settings”}},”template_setting_top”:{},”page_setting”:{“settings”:[“lock-mode-off”]},”post_type_setting”:{“settings”:{“image”:”https://cloudnetuy.com/wp-content/uploads/2023/10/1696022580116-1024×576.webp|658|1170|999960291″,”excerpt”:””,”extra_1″:””,”extra_2″:””,”icon”:{“icon”:””,”icon_style”:””,”icon_image”:””}}}}
¿Cómo impactan las emociones en el sistema inmune?
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Lo que sucede en el cuerpo tiene repercusiones en la mente. Así como también, lo que sucede en la mente, impacta instantánea y directamente en el cuerpo.\n\nEvidencias científicas afirman que tanto las emociones como los pensamientos, impactan en los diversos sistemas y funciones. Nuestros pensamientos generan emociones y la forma en que pensamos determina lo que sentimos. La gestión de emociones, pensamientos y hábitos, indiscutidamente se relacionan con el sistema inmunológico.\n\nParte de lo que implica la gestión de emociones es ponerle nombre a lo que sentimos, reconocer la propia emoción. A modo de ejemplo, si determinada situación nos frustra y no logramos reconocerlo, es probable que reaccionemos con alguna emoción para descargar (como puede ser la ira), lo que empeora la frustración.\nDurante el suceso el cuerpo segrega adrenalina y noradrenalina, se altera la conductancia de la piel, se altera la respiración, sube la presión arterial y la frecuencia cardíaca, así como diversas funciones y sustancias se desaceleran. Todo esto y mucho más sucede en forma instantánea y al unísono en el cuerpo-mente. Si logramos reconocer qué nos frustró, podríamos comprender, aprender y cambiar lo que sea necesario. Es decir aprender para involucrarnos en la solución en lugar de reaccionar impulsivamente. La diferencia para el organismo entre gestionar o no las emociones, es determinante para la salud física y mental.\n\nDiversos son los estudios que afirman que las emociones positivas aportan salud, mientras que las no gestionadas, afectan el sistema inmunológico y cognitivo – emocional. Uno de los tantos estudios respecto a las emociones y el sistema inmune, se llevó a cabo en la Universidad de Pensilvania. A través de biomarcadores en sangre, los investigadores constataron que las emociones negativas activan la inflamación. ¿Qué sucede cuando la respuesta de inflamación se sostiene en el tiempo? El cuerpo-mente se altera, se desequilibra y aparecen patologías.\n\nEl estrés así como la angustia, la ira, la depresión, situaciones de duelo o catástrofes, conflictos constantes, entre otros, generan inflamación. ¿Por qué se inflama el cuerpo cuando nos angustiamos o estresamos? Porque el cuerpo ante cualquier malestar psicológico-emocional reacciona. ¿Cómo reacciona? Tal como lo hace ante cualquier patógeno: activando las defensas del organismo, es decir el sistema inmunológico.\n\n¿Cuáles son las consecuencias para el cuerpo-mente? Enfermedades diversas, como pueden ser autoinmunes, cognitivo-emocionales, neurodegenerativas, obesidad, problemas cardíacos, en fin, un sinfín de desbalances en los diversos sistemas del cuerpo. La demanda por la prolongada activación del sistema inmune, sobrepasa el\nequilibrio y enfermamos.\n\nPor esto, es que afirmamos con certeza que las emociones afectan el sistema inmunológico. Gestionar las emociones es indispensable para tener buena salud v bienestar. ;Cómo gestionar las emociones? Son diversas las actividades que favorecen la gestión emocional: la relajación. la meditación. el aprendizaje de estrategias de afrontamiento, la terapia psicológica, así como procesos de desarrollo y crecimiento personal.\n\nLas emociones gestionadas favorecen el autoconocimiento, el buen afrontamiento, el aprendizaje y los diversos sistemas del cuerpo-mente se benefician. El sistema inmune es uno de los sistemas que se ve directamente influenciado por las emociones.\n\nLas emociones positivas benefician la salud y una buena salud, promueve emociones positivas.\n\n¿Existen emociones negativas? Podríamos afirmar que las emociones son información valiosa que decodificándolas en forma correcta, contribuyen a nuestro bienestar. La clave está en lograr una buena gestión emocional, lo cual es condición necesaria pero no suficiente para estar saludables.\n\nTambién es importante descansar, alimentarse adecuadamente, hacer ejercicio y cultivar experiencias y relaciones que tengan un impacto positivo.”},{“component”:”hc_space”,”id”:”5ZtkF”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”size”:””,”height”:””},{“component”:”hc_separator”,”id”:”NK5xA”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”style”:””},{“component”:”hc_space”,”id”:”vuvyQ”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”size”:””,”height”:””},{“component”:”hc_social_share_buttons”,”id”:”zZT7O”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”type”:”circle_tt”,”position”:”left”,”link_type”:”share”,”text”:”COMPARTIR”,”social_colors”:false,”fb”:true,”fb_link”:””,”tw”:true,”tw_link”:””,”g+”:true,”g+_link”:””,”li”:true,”li_link”:””},{“component”:”hc_space”,”id”:”MRz5Q”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”size”:””,”height”:””},{“component”:”hc_button”,”id”:”Nqdwb”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”icon”:””,”style”:”circle”,”size”:””,”position”:”left”,”animation”:false,”text”:”Artículo en El Observador”,”link_type”:”classic”,”lightbox_animation”:””,”caption”:””,”inner_caption”:false,”new_window”:false,”link”:”https://www.elobservador.com.uy/nota/como-impactan-las-emociones-en-el-sistema-inmune–2023935020″,”link_content”:[],”lightbox_size”:””,”scrollbox”:false}]}],”section_settings”:””},”section_tlo79″:{“component”:”hc_section”,”id”:”section_tlo79″,”section_width”:””,”animation”:””,”animation_time”:””,”timeline_animation”:””,”timeline_delay”:””,”timeline_order”:””,”vertical_row”:””,”box_middle”:””,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”section_content”:[{“component”:”hc_column”,”id”:”column_PKma6″,”column_width”:”col-md-12″,”animation”:””,”animation_time”:””,”timeline_animation”:””,”timeline_delay”:””,”timeline_order”:””,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”main_content”:[{“component”:”hc_title_tag”,”id”:”v3PN5″,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”text”:”Más entradas del blog”,”tag”:”h2″},{“component”:”hc_space”,”id”:”ZmtSn”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”size”:””,”height”:””},{“component”:”hc_pt_masonry_list”,”id”:”4XrbG”,”css_classes”:”col-center text-center middle-content “,”custom_css_classes”:”comienzos”,”custom_css_styles”:””,”post_type_slug”:”post”,”post_type_category”:”blog”,”column”:”col-md-4″,”row”:””,”margins”:””,”pagination_type”:”pagination_wp”,”pag_items”:””,”pag_lm_animation”:”fade-in”,”button_size”:”pagination”,”menu”:true,”menu_position”:”nav-center”,”menu_style”:”ms-rounded”,”auto_masonry”:false,”box”:”top_icon_image”,”boxed”:false,”boxed_inverse”:false,”button_text”:”+ info”,”button_style”:”square-border”,”button_dimensions”:””,”button_animation”:false,”hidden_content”:false,”extra_1″:true,”extra_2″:true,”content”:””,”title_length”:””,”excerpt_length”:””,”title_size”:””,”box_animation”:””,”custom_css”:”proximos”,”pag_scroll_top”:false,”pag_centered”:true,”pag_button_prev”:”Anterior”,”pag_button_next”:”Siguientes”,”lm_lazy”:false,”lm_button_text”:”Load more”,”data_options_pagination”:””}]}],”section_settings”:””},”scripts”:{“parallax”:”parallax.min.js”,”toolstip”:”bootstrap/js/bootstrap.popover.min.js”,”masonry”:”isotope.min.js”},”css”:{“content_box”:”css/content-box.css”},”css_page”:””,”template_setting”:{“settings”:{“id”:”settings”}},”template_setting_top”:{},”page_setting”:{“settings”:[“lock-mode-off”]},”post_type_setting”:{“settings”:{“image”:”https://cloudnetuy.com/wp-content/uploads/2023/09/emociones-neuronas.jpg|576|1024|999960270″,”excerpt”:””,”extra_1″:””,”extra_2″:””,”icon”:{“icon”:””,”icon_style”:””,”icon_image”:””}}}}
Creer que el autocontrol implica perder la espontaneidad es un disparate
{“main-title”:{“component”:”hc_title”,”id”:”main-title”,”title”:”Las palabras no son inocentes”,”subtitle”:”Autocontrol como sinónimo de no ser espontáneo y genuino en ocasiones es la excusa que justifica falta de cuidado e incluso de respeto. El autocontrol se aprende y evolutivamente tiene sus etapas. Tenemos la capacidad de autocontrolarnos sin perder nada, solo ganar.”,”title_content”:{“component”:”hc_title_image”,”id”:”title-image”,”image”:”https://cloudnetuy.com/wp-content/uploads/2023/08/1691185397372-1024×678.webp|775|1170|999960242″,”full_screen”:false,”full_screen_height”:””,”parallax”:true,”bleed”:””,”ken_burn”:””,”overlay”:”transparent-dark”,”breadcrumbs”:false,”white”:true}},”section_5ZtkF”:{“component”:”hc_section”,”id”:”section_5ZtkF”,”section_width”:””,”animation”:””,”animation_time”:””,”timeline_animation”:””,”timeline_delay”:””,”timeline_order”:””,”vertical_row”:””,”box_middle”:””,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”section_content”:[{“component”:”hc_column”,”id”:”column_vtfQF”,”column_width”:”col-md-12″,”animation”:””,”animation_time”:””,”timeline_animation”:””,”timeline_delay”:””,”timeline_order”:””,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”main_content”:[{“component”:”hc_wp_editor”,”id”:”Xhugf”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”editor_content”:”El autocontrol es la habilidad que tenemos las personas para gestionar nuestros pensamientos, emociones y acciones. Requiere autoconocimiento y autoconciencia. Implica saber controlarnos, calmarnos, serenarnos. Se relaciona con el logro de objetivos, la resolución de problemas y la evaluación de consecuencias, formando parte de la inteligencia y la gestión emocional. Involucra la capacidad de postergar un placer inmediato o una descarga, en función de una satisfacción o un bien mayor.\n\nEs importante aclarar que el autocontrol no es represión y que la falta del mismo es una forma de esclavitud. ¿Esclavo de qué? De impulsos y emociones que en lugar de comprender y gestionar, se actúan. Por eso desde la psicología afirmamos que lograr control sobre la propia conducta, aporta libertad.\n\nEl autocontrol aporta equilibrio en todas las áreas de nuestra vida y promueve más salud y bienestar. Contribuye a una mejor relación con nosotros mismos y con los demás, aumenta la voluntad y la efectividad, genera mayor éxito -tanto en el logro de metas como en las diversas áreas de la vida-. Mejora la autoimagen y por lo tanto, la autoestima. Genera mayor control de la ansiedad y el estrés. Aumentan la concentración y la empatía. Las personas con mayor autocontrol son más asertivas.\n\nLa falta de autocontrol puede ser evidente en personas con exceso de consumo de sustancias, alimentos, compras, juegos, entre otros. Conductas como la ira, la irritabilidad y la impulsividad, así como la falta de autodisciplina, también evidencian falta de autocontrol. En la vida diaria aún sin ser parte de dinámicas conflictivas establecidas o comportamientos auto-destructivos, fallamos en el autocontrol cuando nos lastimamos a nosotros y a otros. Por ejemplo, al actuar según impulsos sin reflexionar en el impacto de nuestras palabras o conductas.\n\n¿Que hacer ante las diversas conductas que quiero autocontrolar?\n
- \n \t
- Identificar la conducta que deseamos controlar.
- Comprender qué la activa. Ejemplo: ‘me canso y como’, ‘siento ansiedad y fumo’, ‘me frustro y grito o golpeo’, etc.
- Tomar consciencia de las consecuencias tanto de lograr el autocontrol como de no hacerlo.
- Llevar un registro de nuestros progresos y retrocesos.
- Identificar los beneficios las veces logradas.
- Identificar los problemas las veces no logradas.
- Identificar el indicador de logro.
- Diseñar un plan a corto, mediano y largo plazo.
- Aprender de nuestras experiencias y tropiezos para fortalecernos en el proceso.
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\nEs importante tener paciencia y voluntad, ya que el cambio de conducta lleva tiempo y dedicación. El hecho de no lograrlo alguna vez, no quiere decir que no sea posible o que se fracasó. Los tropiezos pueden transformarse en fortalezas si aprendemos de ellos para empoderarnos.\n\nEl autocontrol necesita motivación y se relaciona con el establecimiento de hábitos. Aumentamos el autocontrol mientras crecemos y nos desarrollamos, dentro del proceso natural evolutivo. Por lo tanto se puede desarrollar y aumentar.\n\nComo venimos mencionando en las diversas columnas, somos seres integrales. La mente-cuerpo es una unidad y por lo tanto, involucra lo cognitivo, lo emocional, lo físico y lo conductual. Algunas preguntas poderosas: ¿Qué pienso? ¿Qué siento? ¿Qué hago? Cada aspecto es necesario que sea tenido en consideración para lograr un cambio en cualquier nivel.”},{“component”:”hc_space”,”id”:”5ZtkF”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”size”:””,”height”:””},{“component”:”hc_separator”,”id”:”NK5xA”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”style”:””},{“component”:”hc_space”,”id”:”vuvyQ”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”size”:””,”height”:””},{“component”:”hc_social_share_buttons”,”id”:”zZT7O”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”type”:”circle_tt”,”position”:”left”,”link_type”:”share”,”text”:”COMPARTIR”,”social_colors”:false,”fb”:true,”fb_link”:””,”tw”:true,”tw_link”:””,”g+”:true,”g+_link”:””,”li”:true,”li_link”:””},{“component”:”hc_space”,”id”:”MRz5Q”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”size”:””,”height”:””},{“component”:”hc_button”,”id”:”Nqdwb”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”icon”:””,”style”:”circle”,”size”:””,”position”:”left”,”animation”:false,”text”:”Artículo en El Observador”,”link_type”:”classic”,”lightbox_animation”:””,”caption”:””,”inner_caption”:false,”new_window”:false,”link”:”https://www.elobservador.com.uy/nota/creer-que-el-autocontrol-implica-perder-la-espontaneidad-es-un-disparate-2023865017″,”link_content”:[],”lightbox_size”:””,”scrollbox”:false}]}],”section_settings”:””},”section_tlo79″:{“component”:”hc_section”,”id”:”section_tlo79″,”section_width”:””,”animation”:””,”animation_time”:””,”timeline_animation”:””,”timeline_delay”:””,”timeline_order”:””,”vertical_row”:””,”box_middle”:””,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”section_content”:[{“component”:”hc_column”,”id”:”column_PKma6″,”column_width”:”col-md-12″,”animation”:””,”animation_time”:””,”timeline_animation”:””,”timeline_delay”:””,”timeline_order”:””,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”main_content”:[{“component”:”hc_title_tag”,”id”:”v3PN5″,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”text”:”Más entradas del blog”,”tag”:”h2″},{“component”:”hc_space”,”id”:”ZmtSn”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”size”:””,”height”:””},{“component”:”hc_pt_masonry_list”,”id”:”4XrbG”,”css_classes”:”col-center text-center middle-content “,”custom_css_classes”:”comienzos”,”custom_css_styles”:””,”post_type_slug”:”post”,”post_type_category”:”blog”,”column”:”col-md-4″,”row”:””,”margins”:””,”pagination_type”:”pagination_wp”,”pag_items”:””,”pag_lm_animation”:”fade-in”,”button_size”:”pagination”,”menu”:true,”menu_position”:”nav-center”,”menu_style”:”ms-rounded”,”auto_masonry”:false,”box”:”top_icon_image”,”boxed”:false,”boxed_inverse”:false,”button_text”:”+ info”,”button_style”:”square-border”,”button_dimensions”:””,”button_animation”:false,”hidden_content”:false,”extra_1″:true,”extra_2″:true,”content”:””,”title_length”:””,”excerpt_length”:””,”title_size”:””,”box_animation”:””,”custom_css”:”proximos”,”pag_scroll_top”:false,”pag_centered”:true,”pag_button_prev”:”Anterior”,”pag_button_next”:”Siguientes”,”lm_lazy”:false,”lm_button_text”:”Load more”,”data_options_pagination”:””}]}],”section_settings”:””},”scripts”:{“parallax”:”parallax.min.js”,”toolstip”:”bootstrap/js/bootstrap.popover.min.js”,”masonry”:”isotope.min.js”},”css”:{“content_box”:”css/content-box.css”},”css_page”:””,”template_setting”:{“settings”:{“id”:”settings”}},”template_setting_top”:{},”page_setting”:{“settings”:[“lock-mode-off”]},”post_type_setting”:{“settings”:{“image”:”https://cloudnetuy.com/wp-content/uploads/2023/08/1691185397372-1024×678.webp|775|1170|999960242″,”excerpt”:””,”extra_1″:””,”extra_2″:””,”icon”:{“icon”:””,”icon_style”:””,”icon_image”:””}}}}
La asertividad es una garantía de éxito y la gran noticia es que se aprende
{“main-title”:{“component”:”hc_title”,”id”:”main-title”,”title”:”Las palabras no son inocentes”,”subtitle”:”La asertividad es una de esas habilidades blandas que se relaciona con equilibrio y que es cada vez más requerida y solicitada en ámbitos empresariales y sociales. Hace al éxito, la salud y el bienestar.”,”title_content”:{“component”:”hc_title_image”,”id”:”title-image”,”image”:”https://cloudnetuy.com/wp-content/uploads/2023/08/1690586179409-1024×682.webp|779|1170|999960239″,”full_screen”:false,”full_screen_height”:””,”parallax”:true,”bleed”:””,”ken_burn”:””,”overlay”:”transparent-dark”,”breadcrumbs”:false,”white”:true}},”section_5ZtkF”:{“component”:”hc_section”,”id”:”section_5ZtkF”,”section_width”:””,”animation”:””,”animation_time”:””,”timeline_animation”:””,”timeline_delay”:””,”timeline_order”:””,”vertical_row”:””,”box_middle”:””,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”section_content”:[{“component”:”hc_column”,”id”:”column_vtfQF”,”column_width”:”col-md-12″,”animation”:””,”animation_time”:””,”timeline_animation”:””,”timeline_delay”:””,”timeline_order”:””,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”main_content”:[{“component”:”hc_wp_editor”,”id”:”Xhugf”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”editor_content”:”Para la Real Academia Española, la asertividad se refiere a una persona que expresa su opinión de manera firme. A nivel popular, asertivo es aquel que logra expresarse en forma clara y respetuosa. Desde la psicología, entendemos que es un concepto operacionalizable, es decir puede ser observado, registrado y medido a través de indicadores. Esta habilidad ha sido estudiada durante muchos años y está relacionada con diversas conductas que sirven como indicadores, además de relacionarse con valiosas capacidades como la gestión emocional, la forma de reaccionar y la comunicación.\n\n¿Qué es la asertividad para la psicología?\n\nSalter la definió como un rasgo de personalidad que poseen algunas personas, y unos años después, Wolpe y Lazarus la relacionaron con la capacidad de expresar los derechos y los sentimientos. Lo destacable es que, desde de su definición hasta la actualidad, tenemos la evidencia que la asertividad es una habilidad que puede ser entrenada. Es decir, una persona puede ser per se asertiva y seguir desarrollando esta habilidad, así como no serlo y desarrollarla desde cero. Además, es posible ser asertivo en ciertas áreas y no en otras.\n\nLa asertividad está estrechamente relacionada con la comunicación y, por lo tanto, con la capacidad de expresarse y escuchar. Una persona asertiva es aquella que logra transmitir sus pensamientos, sentimientos y opiniones de manera clara y respetuosa, tanto consigo misma como con los demás. Se trata de personas que logran escuchar y articular ‘la mirada del otro’ con la suya a la vez. No dejan de tenerse en cuenta a sí mismos ni a los demás. En las negociaciones se reconocen porque buscan el ganar-ganar, a través de soluciones integrativas y potenciadoras, evitando imposiciones o victimizaciones. Destacan por no ser agresivas, ni pasivo-agresivos, ni pasivos. Escuchan activamente sin juzgar ni interrumpir, logran comprenderse y comprender a los demás. A su vez, son capaces de recibir críticas constructivas, escuchan lo que los demás tienen para decirles sin tomarlo como la verdad absoluta ni negarlo. Logran evaluar y reflexionar sobre el mensaje y son de esas personas que no toman las cosas personalmente.\n\nAlgunos indicadores de falta de asertividad son la victimización, el aislamiento social, la pérdida de autocontrol y de autogestión emocional. Todo lo cual genera malestar, sufrimiento, así como la pérdida de oportunidades a nivel social, laboral y relacional en general. No ser asertivo afecta las relaciones y disminuye la autoestima. A la vez, favorece la agresividad, la ira y la frustración. Genera dependencia emocional y es propenso, así como susceptible a la manipulación. Condiciones que aumentan el estrés y la ansiedad, limitando el bienestar.\n\n¿Cuáles son algunos de los beneficios de la asertividad?\n
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- Mayor confianza
- Aumento de autoestima
- Más autoconocimiento
- Mejores relaciones interpersonales
- Respeto hacia uno mismo y los demás
- Oportunidades de desarrollo
- Bienestar
- Tranquilidad
- Mejora de la gestión emocional
- Más felicidad
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\nLa asertividad es una habilidad que se puede aprender y entrenar. Es especialmente importante apoyar su desarrollo durante la adolescencia, en momentos de cambios significativos y en situaciones de crisis. En oportunidades, con la simple decisión y manos a la obra, alcanza. En otros casos, es importante recurrir al apoyo de profesionales. El entrenamiento en asertividad es relativamente corto y, como mencionamos, los beneficios son muchos y valiosos.\n\nTips para aumentar la asertividad:\n
- \n \t
- Al expresar tus opiniones y sentimientos, habla en primera persona y de forma clara.
- Tené en cuenta las opiniones y sentimientos del otro.
- Evitá juzgar y criticar.
- Preguntá en lugar de suponer.
- Reflexioná antes de responder ‘si’ o ‘no’.
- Ante el rechazo, pensá constructivamente y no lo tomes como algo personal ni como desvalorización.
- Aprendé de las situaciones para crecer y mejorar.
- No intentes continuamente ‘encajar’ y complacer a los demás, al hacerlo dejas de respetarte y perdés el respeto y la valoración de los demás.
- No ‘sigas la ola’ y despotriques o critiques por detrás.
- Escuchá al otro.
- Buscá soluciones donde ganes tú y los demás.
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\nPor sobre todo, recorda que no somos seres perfectos ni acabados, y que tenemos constantemente la oportunidad de crecer.”},{“component”:”hc_space”,”id”:”5ZtkF”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”size”:””,”height”:””},{“component”:”hc_separator”,”id”:”NK5xA”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”style”:””},{“component”:”hc_space”,”id”:”vuvyQ”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”size”:””,”height”:””},{“component”:”hc_social_share_buttons”,”id”:”zZT7O”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”type”:”circle_tt”,”position”:”left”,”link_type”:”share”,”text”:”COMPARTIR”,”social_colors”:false,”fb”:true,”fb_link”:””,”tw”:true,”tw_link”:””,”g+”:true,”g+_link”:””,”li”:true,”li_link”:””},{“component”:”hc_space”,”id”:”MRz5Q”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”size”:””,”height”:””},{“component”:”hc_button”,”id”:”Nqdwb”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”icon”:””,”style”:”circle”,”size”:””,”position”:”left”,”animation”:false,”text”:”Artículo en El Observador”,”link_type”:”classic”,”lightbox_animation”:””,”caption”:””,”inner_caption”:false,”new_window”:false,”link”:”https://www.elobservador.com.uy/nota/la-asertividad-es-una-garantia-de-exito-y-la-gran-noticia-es-que-se-aprende-20237305010″,”link_content”:[],”lightbox_size”:””,”scrollbox”:false}]}],”section_settings”:””},”section_tlo79″:{“component”:”hc_section”,”id”:”section_tlo79″,”section_width”:””,”animation”:””,”animation_time”:””,”timeline_animation”:””,”timeline_delay”:””,”timeline_order”:””,”vertical_row”:””,”box_middle”:””,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”section_content”:[{“component”:”hc_column”,”id”:”column_PKma6″,”column_width”:”col-md-12″,”animation”:””,”animation_time”:””,”timeline_animation”:””,”timeline_delay”:””,”timeline_order”:””,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”main_content”:[{“component”:”hc_title_tag”,”id”:”v3PN5″,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”text”:”Más entradas del blog”,”tag”:”h2″},{“component”:”hc_space”,”id”:”ZmtSn”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”size”:””,”height”:””},{“component”:”hc_pt_masonry_list”,”id”:”4XrbG”,”css_classes”:”col-center text-center middle-content “,”custom_css_classes”:”comienzos”,”custom_css_styles”:””,”post_type_slug”:”post”,”post_type_category”:”blog”,”column”:”col-md-4″,”row”:””,”margins”:””,”pagination_type”:”pagination_wp”,”pag_items”:””,”pag_lm_animation”:”fade-in”,”button_size”:”pagination”,”menu”:true,”menu_position”:”nav-center”,”menu_style”:”ms-rounded”,”auto_masonry”:false,”box”:”top_icon_image”,”boxed”:false,”boxed_inverse”:false,”button_text”:”+ info”,”button_style”:”square-border”,”button_dimensions”:””,”button_animation”:false,”hidden_content”:false,”extra_1″:true,”extra_2″:true,”content”:””,”title_length”:””,”excerpt_length”:””,”title_size”:””,”box_animation”:””,”custom_css”:”proximos”,”pag_scroll_top”:false,”pag_centered”:true,”pag_button_prev”:”Anterior”,”pag_button_next”:”Siguientes”,”lm_lazy”:false,”lm_button_text”:”Load more”,”data_options_pagination”:””}]}],”section_settings”:””},”scripts”:{“parallax”:”parallax.min.js”,”toolstip”:”bootstrap/js/bootstrap.popover.min.js”,”masonry”:”isotope.min.js”},”css”:{“content_box”:”css/content-box.css”},”css_page”:””,”template_setting”:{“settings”:{“id”:”settings”}},”template_setting_top”:{},”page_setting”:{“settings”:[“lock-mode-off”]},”post_type_setting”:{“settings”:{“image”:”https://cloudnetuy.com/wp-content/uploads/2023/08/1690586179409-1024×682.webp|779|1170|999960239″,”excerpt”:””,”extra_1″:””,”extra_2″:””,”icon”:{“icon”:””,”icon_style”:””,”icon_image”:””}}}}
Entre el control y la confianza se juega el liderazgo
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Para confiar tiene que existir compromiso, lo cual, entre otras cosas, define un estilo de liderazgo.\n\n\nEste equipo gerencial está de acuerdo en la importancia de educarse para hablar el mismo lenguaje. ¿Qué se logra cuando un equipo y una organización hablan el mismo lenguaje? Se logra alineación, enfoque y una forma compartida de hacer las cosas que respeta los valores fundamentales definidos y elegidos por ellos. ¿Los problemas dejan de existir? Obviamente, ni los problemas ni los conflictos desaparecen. Lo que sucede es que no se desperdicia energía, los conflictos se abordan ‘just in time’ y se consideran oportunidades, lo que permite que las soluciones fluyan.\n\nLos negocios, los equipos y las personas crecen y comparten una experiencia positiva incluso en momentos difíciles. Las personas se sienten realizadas y motivadas. Existe confianza porque cada miembro del equipo ‘compra’ lo que es promovido y co-creado por sus líderes. Cada persona se compromete a garantizar los resultados del sistema en el que participa.\n\nPara que todo esto suceda, se necesitan equipos y, obviamente, líderes. Tengamos en cuenta que un equipo está conformado por al menos dos personas. Por eso es que una familia, un equipo deportivo así como empresarial, pueden ser considerados equipos. Para merecer tal definición, tendrán que tener objetivos comunes tanto en términos de resultados como de procesos, con una forma de hacer las cosas que los caracteriza. Un equipo se construye a través de un proceso que transita diversas etapas y va más allá de la suma de las partes. \n\nLos equipos comparten valores y los resultados que obtienen juntos son mayores que los que un miembro individualmente podría alcanzar. No confían únicamente en “jugadores estrella”, es más, no sería esperable que existan estrellas sino que todos y cada uno aporta desde sus propias características y personalidades. Se valora la diversidad, ya que es parte de lo que construye una visión robusta y original. Existen roles que son complementarios, y en ocasiones, flexibles. Un equipo tiene un propósito definido por el para qué hacen lo que hacen.\n\nUn equipo tiene un propósito definido que explica el por qué hacen lo que hacen.\n\nLíder es quien garantiza que pase lo mencionado anteriormente. Valida a las personas y aporta lo necesario para que todos crezcan. Sin embargo, solo podrá lograrlo si comienza por sí mismo. Ningún ser humano puede dar lo que no tiene y, de todas formas, nos relacionamos con los demás desde quien somos, con nuestra forma de pensar, sentir y hacer. Por eso y para eso, es tan necesario que quien aspira a ser líder o entiende serlo, constantemente se mire dentro y esté comprometido en su propio autoconocimiento. De la misma manera que educamos a nuestros hijos desde quienes somos, dirigimos o lideramos a quienes son parte de nuestro grupo o equipo. Solo al conocer nuestras propias fortalezas y recursos, los pondremos a disposición de los demás. ¿Para qué les sirven a los otros nuestros recursos? Para complementarse, crecer y tener la oportunidad de brillar. Este aspecto no es solo esperable en un líder sino necesario. \n\nDe la misma manera, es necesario reconocer las propias debilidades, las cuales prefiero llamar ‘oportunidades de mejora’. Solo con este autoconocimiento es posible actuar con libertad. De lo contrario, actuaremos como títeres de nuestros propios impulsos, carencias, creencias limitantes y formas de hacer, sentir y ser, que no elegimos. Nadie es capaz de cambiar aquello que no ve, aquello de lo que no se es consciente. ¿Qué sucede entonces? Activamos comportamientos que nos generan malestar y sufrimiento tanto a nosotros mismos como a quienes nos rodean.\n\nEl enfoque mando-control-sanción es opuesto al liderazgo. ¿Es el liderazgo la clave para generar compromiso? Sin lugar a dudas, y para ser líder, es indispensable estar comprometido primero con nuestro propio desarrollo. Solo así se desplegará plenamente la intuición, secreto del éxito de tantos líderes. Solo así se desplegará una creatividad inimaginable, que levante la mano el líder que no la quiera. Solo así su SER se expandirá y, con ello la autorrealización. \n\nPero aún queda un paso más: se trata de la trascendencia.\n\nCreo firmemente que todos tenemos una misión y que podemos trascender nuestros límites, conectar con nuestro ser espiritual y expresar esta esencia desde quienes somos y en lo que hacemos.“},{“component”:”hc_space”,”id”:”5ZtkF”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”size”:””,”height”:””},{“component”:”hc_separator”,”id”:”NK5xA”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”style”:””},{“component”:”hc_space”,”id”:”vuvyQ”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”size”:””,”height”:””},{“component”:”hc_social_share_buttons”,”id”:”zZT7O”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”type”:”circle_tt”,”position”:”left”,”link_type”:”share”,”text”:”COMPARTIR”,”social_colors”:false,”fb”:true,”fb_link”:””,”tw”:true,”tw_link”:””,”g+”:true,”g+_link”:””,”li”:true,”li_link”:””},{“component”:”hc_space”,”id”:”MRz5Q”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”size”:””,”height”:””},{“component”:”hc_button”,”id”:”Nqdwb”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”icon”:””,”style”:”circle”,”size”:””,”position”:”left”,”animation”:false,”text”:”Artículo en El Observador”,”link_type”:”classic”,”lightbox_animation”:””,”caption”:””,”inner_caption”:false,”new_window”:false,”link”:”https://www.elobservador.com.uy/nota/por-que-se-resiste-el-cambio–202362316340″,”link_content”:[],”lightbox_size”:””,”scrollbox”:false}]}],”section_settings”:””},”section_tlo79″:{“component”:”hc_section”,”id”:”section_tlo79″,”section_width”:””,”animation”:””,”animation_time”:””,”timeline_animation”:””,”timeline_delay”:””,”timeline_order”:””,”vertical_row”:””,”box_middle”:””,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”section_content”:[{“component”:”hc_column”,”id”:”column_PKma6″,”column_width”:”col-md-12″,”animation”:””,”animation_time”:””,”timeline_animation”:””,”timeline_delay”:””,”timeline_order”:””,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”main_content”:[{“component”:”hc_title_tag”,”id”:”v3PN5″,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”text”:”Más entradas del blog”,”tag”:”h2″},{“component”:”hc_space”,”id”:”ZmtSn”,”css_classes”:””,”custom_css_classes”:””,”custom_css_styles”:””,”size”:””,”height”:””},{“component”:”hc_pt_masonry_list”,”id”:”4XrbG”,”css_classes”:”col-center text-center middle-content “,”custom_css_classes”:”comienzos”,”custom_css_styles”:””,”post_type_slug”:”post”,”post_type_category”:”blog”,”column”:”col-md-4″,”row”:””,”margins”:””,”pagination_type”:”pagination_wp”,”pag_items”:””,”pag_lm_animation”:”fade-in”,”button_size”:”pagination”,”menu”:true,”menu_position”:”nav-center”,”menu_style”:”ms-rounded”,”auto_masonry”:false,”box”:”top_icon_image”,”boxed”:false,”boxed_inverse”:false,”button_text”:”+ info”,”button_style”:”square-border”,”button_dimensions”:””,”button_animation”:false,”hidden_content”:false,”extra_1″:true,”extra_2″:true,”content”:””,”title_length”:””,”excerpt_length”:””,”title_size”:””,”box_animation”:””,”custom_css”:”proximos”,”pag_scroll_top”:false,”pag_centered”:true,”pag_button_prev”:”Anterior”,”pag_button_next”:”Siguientes”,”lm_lazy”:false,”lm_button_text”:”Load more”,”data_options_pagination”:””}]}],”section_settings”:””},”scripts”:{“parallax”:”parallax.min.js”,”toolstip”:”bootstrap/js/bootstrap.popover.min.js”,”masonry”:”isotope.min.js”},”css”:{“content_box”:”css/content-box.css”},”css_page”:””,”template_setting”:{“settings”:{“id”:”settings”}},”template_setting_top”:{},”page_setting”:{“settings”:[“lock-mode-off”]},”post_type_setting”:{“settings”:{“image”:”https://cloudnetuy.com/wp-content/uploads/2023/07/1688160062413-1024×768.webp|878|1170|999960127″,”excerpt”:””,”extra_1″:””,”extra_2″:””,”icon”:{“icon”:””,”icon_style”:””,”icon_image”:””}}}}
El impacto de establecer objetivos
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\nLos resultados de un estudio evidencian que las personas que escriben literalmente sus metas, acciones y proporcionan progreso semanal a otra persona, logran un 76% de éxito en el logro de sus objetivos. Este porcentaje decrece al 43% para aquellas personas que formulan sus objetivos solo mentalmente, arma el estudio de Gail Matthews, de la Universidad Dominicana de California, y agrega que, establecer objetivos está directamente relacionado con la confianza en uno mismo, la motivación y la autonomía.\n
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- Creá razones suficientemente fuertes para lograrlo.
- Diseñá un plan completo y detallado.
- Tomá acción inmediata, paso a paso, tarea a tarea.
- Gestioná, seguí y adaptá lo necesario durante el progreso.
- Medí y obtené feedback permanente.
- Compartí tu objetivo y el progreso con alguien más.
- Si ya tenés tus objetivos para este año, te invito a que profundices en los aspectos mencionados y si todavía no los escribiste, te invito a que lo hagas.
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